Regiones emergentes
Transición energética impulsada por datos: Observación de la Tierra y gobernanza energética sostenible en países en desarrollo.
Este artículo, basado en una revisión por pares, analiza cómo los datos de observación de la Tierra pueden ayudar a los países en desarrollo a mejorar el acceso a la energía, desplegar energías renovables y aumentar la resiliencia de la red eléctrica, y explora el valor de desarrollo de la infraestructura de datos desde la perspectiva de la gobernanza global y los criterios ESG.
Los datos hasta 2019 muestran que alrededor de 1.100 millones de personas en todo el mundo aún viven sin acceso a la electricidad, y la gran mayoría se encuentra en zonas rurales y remotas de países en desarrollo. Este vasto panorama de “pobreza energética” es el desafío central que enfrenta el séptimo objetivo de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (SDGs) de las Naciones Unidas: “garantizar el acceso a una energía asequible, fiable, sostenible y moderna para todos”. Sin embargo, un hecho que a menudo se pasa por alto es que, mientras los planificadores de redes eléctricas se encuentran sin respuestas ante terrenos accidentados y asentamientos dispersos, los satélites de observación en órbita terrestre están generando continuamente datos de alta resolución sobre la geografía física, la distribución de la población, los recursos climáticos y las luces nocturnas de estas regiones. Los datos por sí solos no se convierten automáticamente en electricidad, pero si se integran adecuadamente en los sistemas de gobernanza, pueden transformar profundamente la dirección y la eficiencia de las inversiones energéticas.
La esencia técnica de la Observación de la Tierra (Earth Observation) es la recopilación de información espacial, pero su significado político va mucho más allá del ámbito de la “teledetección”. En el sector energético, la EO es tanto una herramienta de cartografía de recursos como un mecanismo de apoyo a la toma de decisiones. Un artículo de revisión publicado en *Frontiers in Environmental Science* examina sistemáticamente las perspectivas de aplicación de la EO en el sector energético de los países en desarrollo: las imágenes de luces nocturnas pueden utilizarse para estimar el progreso de la electrificación rural; los productos del índice de vegetación de diferencia normalizada (NDVI) pueden monitorear los riesgos de crecimiento de la vegetación en la gestión de líneas de transmisión; los datos de radiación solar respaldan la selección de ubicaciones y la evaluación de rendimientos de proyectos de energía renovable; y la predicción inmediata de fenómenos meteorológicos extremos contribuye a la operación de la red eléctrica y la respuesta a emergencias. Estas aplicaciones no son demostraciones tecnológicas aisladas; su característica común es que proporcionan una “infraestructura de datos para la gobernanza” que reduce costos y aumenta la precisión.
Para los países en desarrollo, la inversión en infraestructura energética ha estado durante mucho tiempo sujeta a la doble restricción de los altos costos fijos y la alta incertidumbre. La planificación tradicional de la expansión de la red eléctrica depende de estudios sobre el terreno, que son costosos y se actualizan lentamente; en áreas con limitaciones de seguridad o geográficas, las lagunas de datos suelen provocar una asignación inadecuada de las inversiones. Los datos de EO hacen posible “evaluar primero, invertir después”. Por ejemplo, al comparar la extensión de la red principal con las soluciones de energía solar distribuida, las imágenes satelitales pueden ayudar a identificar la distribución espacial y el tamaño de los asentamientos remotos y, combinadas con información demográfica y socioeconómica, generar rutas de electrificación más precisas. En el ámbito de las energías renovables, los datos de irradiación solar acumulados durante largos períodos proporcionan una referencia fiable para el análisis de viabilidad y las decisiones de financiación de proyectos fotovoltaicos, reduciendo así los riesgos financieros derivados de una evaluación insuficiente de los recursos.Sin embargo, la transición energética no es solo un problema tecnológico, sino también social e institucional. La localización de grandes proyectos de energía renovable a menudo enfrenta la oposición de las comunidades locales, es decir, el fenómeno de "no en mi patio trasero" (NIMBY). La aceptación pública afecta directamente la velocidad de avance y la sostenibilidad a largo plazo de los proyectos. La información de EO desempeña aquí el papel de "intermediario transparente": a través de mapas visualizados y evaluaciones de impacto ambiental, los promotores y las comunidades pueden discutir los impactos potenciales y los beneficios colectivos sobre una base de información compartida. La revisión cita el caso de un gran proyecto de energía solar en Marruecos — donde el uso de EO para identificar asentamientos y límites comunitarios incorporó factores socioespaciales desde la fase inicial del proyecto, construyendo así un proceso de consulta más inclusivo. Esto refleja precisamente la combinación de las dimensiones "social" y "gobernanza" del marco ESG: la transparencia de los datos mejora la trazabilidad de las decisiones, y los mecanismos de participación aumentan la legitimidad política de los proyectos.
A pesar de su notable potencial, la penetración real de la EO en el sector energético de los países en desarrollo aún enfrenta múltiples obstáculos estructurales. En primer lugar, existe una brecha de capacidades profesionales: muchas empresas de servicios públicos de electricidad carecen de personal técnico capacitado para procesar y analizar datos satelitales. En segundo lugar, hay una fragmentación institucional: los mecanismos de intercambio de datos entre los departamentos de planificación energética y las instituciones espaciales, ambientales y de cartografía aún no están maduros, lo que inhibe la colaboración intersectorial. Además, la infraestructura digital deficiente también limita la difusión de los productos de datos hacia la gobernanza a nivel local. Por lo tanto, la revisión enfatiza que el enfoque de la cooperación internacional no debe limitarse a la provisión de datos, sino que debe dirigirse hacia la participación de las partes interesadas, la capacitación de capacidades personalizada y la construcción de sistemas de talento a largo plazo. Esta conclusión es altamente coherente con la lógica central de la Alianza Mundial para el Desarrollo Sostenible (ODS 17): la transferencia de conocimiento y la aplicación localizada tienen efectos mucho más duraderos que la simple entrega de tecnología.
Desde la perspectiva de la gobernanza global, la puesta en dominio público de los datos de observación de la Tierra está, en realidad, construyendo un nuevo "bien público global". Convierte las capacidades tecnológicas que originalmente servían a los programas espaciales de los países desarrollados en herramientas de decisión que apoyan a los países del Sur Global en el logro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible. En esta transformación, las organizaciones internacionales, los bancos multilaterales de desarrollo y las instituciones de investigación para el desarrollo desempeñan el papel de conectores. Más importante aún, la aplicación de la EO revela una ventana de oportunidad diferente de la trayectoria tradicional de desarrollo con altas emisiones de carbono: si los países en desarrollo pueden aprovechar plenamente la planificación distribuida de energía renovable basada en datos antes de la expansión de la red eléctrica, tendrán la oportunidad de evitar repetir el error del bloqueo de infraestructura de altas emisiones, al tiempo que mejoran la eficiencia tanto del lado de la oferta como del de la demanda.
De cara al futuro, la inteligencia artificial y las tecnologías de gemelos digitales harán que la resolución espacio-temporal y la capacidad predictiva de los datos de EO aumenten significativamente. Pero la verdadera limitación quizás no reside en la tecnología en sí, sino en la flexibilidad institucional de los países para integrar los datos espaciales en los presupuestos fiscales, la planificación del desarrollo y la rendición de cuentas públicas. La accesibilidad energética nunca ha sido una variable aislada: está estrechamente vinculada con la salud, la educación, la igualdad de género y la acción climática. Por lo tanto, promover la aplicación de la EO en la gobernanza energética es, en esencia, perfeccionar la base de "computabilidad" del sistema de desarrollo global, haciendo que la asignación de recursos sea más transparente, la gestión de riesgos más prospectiva y la evaluación de políticas más confiable.En definitiva, de la órbita a la red eléctrica, de los datos a la decisión, la observación de la Tierra no ofrece solo mapas, sino un enfoque de desarrollo más responsable. Cuando los países en desarrollo puedan utilizar estos instrumentos de datos de manera autónoma, la eliminación de la pobreza energética dejará de ser una gran consigna para convertirse en una agenda de gobernanza pública que puede planificarse, financiarse y supervisarse.
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