Desarrollo

Desarrollo Global 2026: La era de visiones competitivas y transferencia de poder

Un artículo para entender los cambios geopolíticos que enfrenta el desarrollo global en 2026, la transformación del rol de China, la influencia desestabilizadora de Rusia, las tendencias de gobernanza no democrática y el ascenso de las potencias medias, con una mirada profunda a la dirección de la reestructuración del sistema de cooperación internacional.

El panorama del desarrollo global entra en un período de profundos ajustes

Al entrar en 2026, la agenda global de desarrollo está siendo remodelada por una serie de cambios geopolíticos entrelazados. El cambio del ciclo político estadounidense, la intensificación de la competencia estratégica entre las principales potencias y la disminución de la eficacia de los mecanismos de cooperación multilateral ejercen una presión sin precedentes sobre los marcos tradicionales de cooperación para el desarrollo. En este contexto, la política de desarrollo deja de ser una simple cuestión de ayuda económica y se convierte en un tema sistémico de competencia entre grandes potencias, rivalidad de concepciones de gobernanza y provisión de bienes públicos globales.

Un informe de políticas publicado recientemente por el Instituto Alemán de Desarrollo (IDOS) señala que el entorno actual del desarrollo global presenta varias características notables: las normas multilaterales se están debilitando, la cohesión interna de Occidente está disminuyendo, y los países del Sur Global, mediante estrategias de «alineación multidireccional», buscan un mayor margen de autonomía en el complejo panorama geopolítico. Al mismo tiempo, los recortes presupuestarios de la Ayuda Oficial al Desarrollo (AOD) de los donantes tradicionales, el estancamiento del sistema de desarrollo de las Naciones Unidas y el rechazo abierto de Estados Unidos a la Agenda 2030 de Desarrollo Sostenible socavan conjuntamente la estabilidad de la arquitectura de desarrollo existente. Esta situación de «múltiples desórdenes» está obligando a la comunidad internacional a repensar los futuros paradigmas de cooperación.

China: la tensión de rol entre receptor de ayuda y configurador de la agenda global

Entre las numerosas variables, la transformación de China resulta especialmente notable. En el plano económico, China se acerca gradualmente al umbral para «graduarse» de la lista de países receptores del Comité de Ayuda al Desarrollo (CAD) de la OCDE, y su nivel de ingreso per cápita ya se aproxima al estándar de los países de ingreso alto. Sin embargo, en la narrativa política, China sigue manteniendo deliberadamente su identidad de «país en desarrollo», con el fin de consolidar su posición representativa en el bloque del Sur Global. Esta dualidad entre «graduación económica» y «posicionamiento político» proporciona a China una palanca estratégica única: por un lado, puede utilizar su condición de receptor tradicional para obtener apoyo internacional; por otro, puede participar en la elaboración de las reglas globales como potencia emergente.

En los últimos años, desde la Iniciativa de la Franja y la Ruta hasta la recién propuesta «Iniciativa de Gobernanza Global», China ha venido aumentando su influencia en el establecimiento de la agenda internacional mediante una serie de instrumentos institucionales y estratégicos. Particularmente en el contexto en que algunos países occidentales comienzan a «retirarse» de sus roles tradicionales de desarrollo, las acciones de China han llenado en parte el vacío de gobernanza, pero también han generado nuevas controversias sobre los criterios de reparto de responsabilidades. El informe de políticas recomienda que los países de la OCDE ajusten su estrategia hacia China, tanto para dar cabida a su doble posicionamiento como para defender las normas coherentes de reparto de responsabilidades a nivel global.

Rusia: la influencia de un «perturbador» carente de modelo de desarrolloA diferencia del papel estructural de China, la influencia de Rusia en el Sur Global se manifiesta más como una función de "perturbador". Aunque Rusia no ha presentado un modelo de desarrollo atractivo, ha acumulado un considerable apalancamiento geopolítico mediante herramientas como el comercio de armas, la guerra de información y la cooperación nuclear. El informe menciona específicamente que el "paquete integral de energía nuclear" ofrecido por la corporación estatal rusa Rosatom es bastante popular en muchos países africanos. Este tipo de cooperación no solo genera una dependencia tecnológica a largo plazo, sino que también extiende el alcance estratégico de Moscú, algo que a menudo se subestima gravemente en las estrategias de desarrollo occidentales.

Desde la perspectiva ESG, la cooperación nuclear implica un complejo equilibrio entre la transición hacia energías limpias y la gobernanza de la seguridad. Para los países africanos, la construcción de centrales nucleares puede considerarse una opción pragmática para mejorar el acceso a la energía, pero conlleva problemas profundos como las condiciones de financiamiento, las garantías de seguridad y la alineación geopolítica. Estas dinámicas recuerdan a la comunidad internacional que la transición energética no puede avanzar de forma independiente de las realidades geopolíticas.

La difusión de la gobernanza no democrática y el debilitamiento de los cimientos de la gobernanza global

Una tendencia aún más preocupante es que la mayoría de los países del Sur Global están experimentando un retroceso democrático. Actualmente, la mayor parte de la población mundial vive bajo regímenes de "autoritarismo electoral" o "autoritarismo cerrado". Este cambio estructural no solo afecta la calidad de la gobernanza interna de cada país, sino que también socava fundamentalmente la base de legitimidad de la gobernanza global. Cuando la competencia normativa, la fragmentación institucional y el déficit de legitimidad se convierten en la norma, resulta difícil que la cooperación multilateral se desarrolle sobre la base de valores comunes.

Para los estudios del desarrollo, esto significa que la aplicabilidad de la hipótesis tradicional de la "paz democrática" está disminuyendo. Las organizaciones internacionales, en su funcionamiento, deben enfrentarse a una mayor diversidad de sistemas políticos y lógicas de gobernanza, y el suministro de bienes públicos globales como el clima, la salud y la seguridad alimentaria se ve cada vez más afectado por el intercambio geopolítico. Cómo establecer una colaboración pragmática con diferentes regímenes sin renunciar a los principios se convierte en un desafío clave para la cooperación internacional futura.

El ajuste estratégico de las potencias medianas y los países pequeños: la alineación multidireccional se convierte en la norma

Ante este entorno de incertidumbre, las potencias medianas del Sur, representadas por Brasil, Indonesia, Turquía, Sudáfrica y los países del Golfo, están ampliando su influencia a través de múltiples vías. Ya no se conforman con elegir bando entre las grandes potencias, sino que aprovechan la volatilidad sistémica para implementar una estrategia de "alineación multidireccional", participando simultáneamente en varios grupos de cooperación y arreglos institucionales. Esta estrategia no solo se refleja en el plano diplomático, sino también en la diversificación de los instrumentos de cooperación al desarrollo, como la creación de nuevos bancos multilaterales de desarrollo, fondos de cooperación Sur-Sur y alianzas temáticas.

Para los donantes tradicionales, aceptar la "alineación multidireccional" como una característica estable a largo plazo es un requisito previo para construir asociaciones efectivas. El informe subraya que, en temas como el clima, la salud, los sistemas alimentarios y la infraestructura pública digital, la comunidad internacional debe superar la rígida dicotomía "Occidente-no Occidente" y establecer mecanismos de cooperación flexibles basados en problemas específicos.

Conclusión: la opción inevitable de pasar de la "ayuda" a la "gobernanza conjunta"En conjunto, la agenda mundial de desarrollo para 2026 no solo atañe a la distribución de recursos, sino que también apunta a una transformación profunda de los sistemas de gobernanza. El ascenso de China y de las potencias medias, el papel disruptivo de Rusia, la propagación de la gobernanza no democrática y la disfunción del sistema tradicional de ayuda configuran en conjunto un panorama complejo. En un mundo así, el modelo tradicional de ayuda al desarrollo probablemente ya no sea suficiente para afrontar los desafíos; la comunidad internacional necesita transitar hacia un paradigma de "gobernanza compartida", con mayor énfasis en la salvaguardia de los bienes públicos globales, el reconocimiento de las realidades políticas plurales y la respuesta a los riesgos sistémicos mediante arreglos institucionales inclusivos.

Para la investigación sobre el desarrollo global, esto constituye a la vez un desafío y una oportunidad importante para reteorizar la cooperación al desarrollo. La cooperación internacional futura dependerá cada vez más de redes multinivel pragmáticas, flexibles y orientadas a temas específicos, y no de una arquitectura única dominante. Que los países sean capaces de mantener la apertura y la innovación en esta transición determinará el ritmo de consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

Registro público · globaldevjournal

globaldevjournal sitúa esta nota en Desarrollo / ESG y politica / Clima. los Enlaces de fuentes deben abrirse antes de reutilizar el resumen; fechas, nombres y cambios de estado aún requieren comprobación (Desarrollo / ESG y politica / Clima explica el ángulo editorial local).

Enlaces de fuentes

  1. https://www.idos-research.de/en/policy-brief/article/competing-visions-shifting-power-key-challenges-for-global-development-in-2026Principal

Artículos relacionados

Volver al canal